jueves, 4 de febrero de 2010

Desagravio Parte 1

Pensaba en la estupidez humana cuando todo quedó en blanco. Como cuando prendías el VHS y aparecía la pantalla azul, igualito pero en blanco.

Todavía no entiendo que pasó, es que el timpo se detuvo y en ese microsegundo de vida no pasó nada?? O es que la vida es un cojunto de pequeñas imaágenes con pequeños intersticios en los que puede ocurrir cualquier cosa y que están prcisamente "por si acaso"?? Cómo el cine?? Qué poco sofisticado pensar una cosa semejante.

Si aún estiviera caminando (dado el caso de que no lo estoy haciendo aún) pensaría que exactamente eso, que comparar la vida con una película es un vulgaridad de las peores, precisamente porque cualquier persona puede pensar eso. Entonces, qué pensaría??

Qué así como así todo se terminó?? Que la muerte es así, que después solo queda este fondo blanco en el que no se distingue másque blancura?? Acaso pensar en que pueda ser azul, o negra, o verde, o multicolor pueda hacer que cambie.

No, no funciona, sigue siendo blanco y al parecer infinito, puedo ir de arriba a abjo sin encontrar nada diferente y la verdad no tengo ni idea si he pasado un minuto o mil años aquí dentro?? fuera?? A saber.

Me pareció escuchar voces hace un momento, uuuhhh, será que ya me vienen a buscar. Me iré al cielo o al infierno??? Ya no dudo de que me morí, segurito me dio un infarto o por fin estalló el tan llevado y traído aneurisma imaginario, porque eso si, era bien imaginario, y capaz de tanto invocarlo se hizo real jajajaja.

Bueno y si reencarno?? Mi karma estará lo suficientemente saneado o terminaré siendo un gusano?? Si es así, que sea un gusano de esos gigantes de Nueva Zelanda, que miden muchos metros, para por lo menos sr digno de estudio. Aunque en realidad todos los gusanos pueden ser dignos de estudios no?? Yo lo único que pido es no ser gusano de fruta, que horror, que tal alguien me come por accidente?? Estoy segura que cuando era niña me comí algunos sin darme cuenta, con el miedo que me daban, y ese karma lo llevo bien pegaito, seguro.

Qué será de mi?? AHora me toca esperar, aunque ya no escucho nada, creo que no soy un caso urgente, así que me han dejado en lista de espera. UUUYYY cuanto me tocará esperar??? BUeno, da lo mismo, igual ni se cuanto tiempo ha pasado.

Capaz y es una nueva tortura, estar con uno mismo hasta que me vuelva loquita. Híjole, si ese es el caso ya no tardo caray. Debo concentrarme y meditar, cómo era que se meditaba??? Poniendo en blanco la mente. Y si estoy pensado en poner en blanco la mente??? Eso no cuenta o si???

jueves, 18 de junio de 2009

Eso y más

El caos en determinadas dosis es bueno para la salud mental de todos. Para los locos porque los hace ver que no están tan locos, para los sanos porque les aporta esa cierta locura que de pronto hace falta en sus vidas. Lo admito, el caos es bueno... hasta cierto punto.

Por mi trabajo he perdido la costumbre de pasear por el centro y reencontrarme con los lugares que me gustan y hasta el día de ayer conservaba cierta poesía para con mi ciudad. Me gustaba pensar que caminaba por sus verdes calles sin más preocupación que olvidar mi paraguas en una tarde de lluvia o tomar la acera sombreada porque por la sombra no se cobra.

Aun así yo sabía que en la ciudad reinaba cierto desorden y caos, pero como no lo habíavivido tan de cerca preferí ignorar esta noción. Horror!! Ayer me dió de frente con toda su furia y me dejó cual muñeco de peluche arrastrado por un cachorro.

Salí temprano de la oficna para entregar cierto mateial en el centro de la ciudad. Conduje alegremente hacía mi primer destino y llegué sin pena ni gloria y sin novedad. Un viaje rápido y tranquilo. De ahí me fui a mi segundo punto de destino, todo muy rápido, muy ágil. Y por fin, terminé el trabajo. Y obviamente me dirigí a mi casa.

Horror!!!! CAlles bloqueadas, calles en reparación, gente cerrando el paso, en resumidas cuentas el hermano pequeño del fin del mundo. Al principio iba con relativa calma hasta que me encontré el primer desvio. Calma!! Pensé yo, ahorita doy vuelta allá y luego dobló acá y salgo a acuya y listo. Ajá. Allá estaba a buen ritmo, pero acá estaba cerrado y acuya estaba a vuelta de rueda o sea... Ahí fue cuando empecé a pensar: Maldita sea mi suerte, yo que quería llegar temprano, pero que barbaridad, que horror, y la gente esta en doble fila quien se creen que son o que.

Puse mi música, intenté con un calvo por ahí pero no resultó, así opté por opciones más dulces. Logro avanzar un par de cuadras por acuyá y Me lleva el demonio, que hace ese estúpido atravesado!! Desgraciado, degenerado, le va a caer mi maldición de los granos en la cola!!! Y clásico una santa señora adelante que con un auto compacto lograba ocupar dos carriles y no dejaba pasar a nadie. Luego el urbano metiéndose en la vía con toda la impunidad que le da el monstruo que conduce.

Para ese momento yo ya estaba al borde de la histeria. Llevaba tres cuartos de hora tratando de recorrer un camino que en circunstancias normales se hace en quince. Finalmente logré llegar al inicio del norte de la ciudad. Yo pensé, por fin voy a avanzar y llegaré a casa en diez minutos. jajajajaja Ahí es cuando el destino se rió de mi a carcajadas y sin pudor. Cientos de autos avanzando a vuelta de rueda solo proque a un par de sujetos se les ocurrió estacionarse enmedio de la vía, así tal cual.

Y entonces lo supe, en mi otra vida había sido carretonero. Me salió en fluido esapñol (mexicano, venezolano y argentino en ese orden) toda clase de insultos e improperios y como no me fueron suficientes, usé mi repertorio en inglés, francés y hasta japonés (en japonés solo me se uno y leve). Les pido perdón a todos los que hoy amanecieron con granos en la cola y recordando a su madre.

jueves, 14 de mayo de 2009

Las cigarras

Su madrina decía que las cigarras cantaban pidiéndole lluvia al cielo. Mariana lo recuerda mirando por las ventanas el seco terreno del jardín y escuchando a las cigarras suplicantes. Se siente un poco como las cigarras, solo que ella en silencio; pide al cielo, pide al destino, pide al que quiera escuchar sus súplicas silenciosas.

Nunca fue buena para pedir nada, siempre se conformó con lo que le quisieran dar. En parte su padre siempre la despreció por eso, aunque él había fomentado siempre esta costumbre en ella para tenerla controlada. Obviamente ella nunca lo notó hasta que fue demasiado tarde y se sentía incapaz de revertirlo precisamente por la idea tan arraigada que tenía de su propia inutilidad. Mariana era profundamente cobarde y como todos los miedos, se le notaba hasta en la forma de hablar.

Mariana perdió el amor por esa cobardía. Incluso con su incapacidad de demostrar querer a nadie fuera de su círculo familiar (cosa que a veces también dudaba), sabía que Samuel no soportaría por más tiempo su bien ensayada indiferencia. El no sabía de los miedos fundados en la costumbre, el solo sabía de realidades y verdades palpables entre las cuales había crecido y se había hecho hombre.
Al final Mariana fue incapaz de encontrar palabras para que se quedara. Todas se le quedaron dentro y la ahogaron durante meses que pasaron sin dejar huella en su memoria mientras se perdía en deliríos de locura e infelicidad. Samuel solo esperaba la palabra Quédate, para perderse en sus brazos para siempre, esperó en vano y se marchó maldiciendo la feliz hora en que conoció a Mariana.



martes, 5 de mayo de 2009

Creer

  Mariana conoció a Samuel un día cualquiera de mayo.   Lo vio sentado en una escalera, bajo una luz azul y pensó que era un tipo interesante.  No es que Samuel tuviera algo en particular que lo hiciera diferente al resto de la humanidad, es solo que Mariana se sintió cómoda en su presencia aun cuando ni siquiera supiera quien era.

    No creía en las coincidencias y siguió sin creer cuando tres días después le presentaron a Samuel en una fiesta.   Era el amigo del amigo del hermano de Dios sabe quien, el chiste es que estaba ahí frente a ella y como sucede con todos los encuentros raros de esta vida se ignoraron.  El estaba demasiado ocupado resolviendo el mundo y ella trataba de ol   vidar el pasado que debía ser olvidado.

     Muchos meses después se volvieron a encontrar y con el desparpajo de su buena memoria y la insensatez que da la felicidad Mariana le dijo a Samuel que había soñado con él.  Samuel no la recordaba pero escuchó entre divertido y asombrado los delirios extrañamente proféticos de esa mujer.   Samuel encontró en esos sueños la paz que necesitaba y no pasó un día más sin desear verla.

     Mariana no entendía la poesía que encontraba Samuel en sus sueños imperfectos pero lo envolvía día tras día en la rara suavidad de sus palabras sin promesas con tal de ver su sonrisa de niño eterno, perderse en ella y hacer como que el tiempo no existiera.

       Y aun dentro de esta eternidad no creía en la existencia del amor.

jueves, 30 de abril de 2009

El comienzo

    El recuerdo más lejano que tenía MAriana era estar asomada por la ventana viendo jugar a sus hermanos.

     Ella no podía evitar mirar por la ventana con cierta envidia.  Sus padres, alegando que su salud era precaria, le impidieron desde temprana edad unirse a los juegos que practicaban sus hermanos a la sombra del par de framboyanes del jardín.   

    En ese entonces no estaba muy segura sobre el significado de precario pero estaba casi segura que tenía un significado muy parecido a debilidad, cosa que ella no sentía.  No podía negar que su cuerpo era débil; el continuo encierro la había hecho de constitución frágil y se cansaba con facilidad, aun en caminatas cortas.

      Sus padres solían hablar sobre ella sin molestarse en notar su presencia.  Para ellos no era necesario tomarse la molestia de saber que sentía o que opinaba sobre nada, ella solo era la hija postrera que nació sin ser esperada seis años después de su último hijo.  Para sus hermanos era como una muñeca viva a la que podían molestar cuando estaban aburridos y con la que no podían contar cuando se sentían intrépidos.   Mariana no tenía lugar dentro de su familia.

     Por lo menos le daban el beneficios de no dudar de su inteligencia que en general no era obvia para la gente fuera de ese cerrado círculo en el que vivía.  Sus tías la creían poco menos que retrasada mental, por eso ella trataba de ignorarlas siemrpe que estaban de visita y se refugiaba en viejos libros y revistas que su mamá coleccionaba.  Sus primos no la veían más que como un bicho raro y no le hacían el menor caso.  

     Mariana asistió al jardín de niños durante un tiempo, pero su salud jugó en su contra  y sus compañeros se burlaban constantemente de ella por no ser una niña que corriera y jugara como los demás.  Finalmente desistió cuando se dió cuenta que no tenía ni un solo amigo y que los niños solo la buscaban para hacerla enojar.  Esto la hizo mucho más retraida de lo normal y aunque nunca fue de muchas palabras, ahora pasaba muchos momentos callada, solo observando lo que pasaba a su alrededor pero sin intervenir en nada.

    Lo que realmente agradeció en ese entonces fue la paciente constancia con que su madrina le impuso la disciplina de leer.   Su madrina Guille intuía que Mariana necesitaba un reto que la distrajera del aburrimiento y de la sensación de constante abandono en el que vivía.   Una de sus mayores alegría fue leer la palabra helicóptero escrita en una pared.

      Mariana no estaría sola nunca más 

      

viernes, 24 de abril de 2009

La espera

Levanté los ojos para ver la jacaranda florecida.  No hay nada, se fueron junto con la última esperanza de estar viva.  Me carcomía la incertidumbre y ahora estoy segura.  No se cuanto tiempo ha pasado, si son días, si son meses, simplemente morí, no se si sin ruido o blandamente como las mismas flores o el universo entero se cimbró al enterarse del suceso.

Sin embargo sigo aquí, vagando por las calles familiares, viviendo en la misma casa, comiendo y bebiendo como si siguiera aquí pero no estoy.  Hoy lo entendí, me fui hace tiempo sin saber como.   Sigo esperando la sin razón de mi vida que es ahora la sin razón de mi muerte.  Sigo esperando que venga llamándome a gritos y sin pausas.  

    Pienso si la muerte debe ser así, llegar a esos caminos conocidos sin estar ahí.  Si es correcto seguir deseando estar, detenido en el camino, sin seguir, sin buscar.   Detenerse en un tiempo sin tiempo, sin respuestas, ni arrebatos.  Pienso si quiero seguir así mientras llegan las respuestas que espero, las únicas.

   Estoy muerta lo se, pero quiero esperar, aunque en esta espera haya menos certeza que en la muerte misma.
     


martes, 14 de abril de 2009

La conspiración

No odio el horario de verano, lo cual no implica que me encante. Simplemente es un horario al que mi cuerpo no se puede acostumbrar además de que estoy convencida de que es una conspiración extraterrestre para robarme horas de mi vida.

Por ejemplo hoy, yo llegué al mercado a las nueve de la mañana, alegremente compré mis verduras, mi carne, unas tostaditas y para redondear (la mia cintura claro) unos tamales para el desayuno. De ahí me fui alegremente al super donde di algunas vueltas (no demasiadas) y fianlmente decidí irme. Cual no sería mi sorpresa al darme cuenta que eran las once y media de la mañana!!!!

No lo podía creer, en donde quedaron esas tres horas?? En el super, en el mercado, dónde, donde si se puede saber??? No lo se, simplemente se fueron como si nada. Por supuesto eso me causa stress y ahí voy casi que volando al trabajo, donde de pronto me doy cuenta que ya son las dos de la tarde. Qué??? De nuevo se me perdieron las horas así como si nada. me sentí como en un capítulo de la dimensión desconocida.

No se si es porque mi cerebro no puede terminar de asimilar esa hora extra que me impuso el imperialismo (aunque una hora imperialista es mejor que media hora socialista extra) que tengo la teoría que mi cerebro se apago por ratos para olvidar ese detalle. Claro que no ha entendido que solo es una hora y se apaga tres horas. Espero que en esos lapsos de autonomía no se le de por hacer cosas que están más allá de mi locura normal como engancharse un guarro o comprar un libro de Paulo Coehlo, eso si no lo podría soportar mi estado conciente.

En fin, justo ahora acabo de sufrir otro episodio de esos, ya las once!! Y apenas vi que eran las ocho, no puede ser!!! Si yo me iba a dormir a las diez, que coraje!!! Me voy a dormir, aunque creo que también las horas se pierden mientras duermo, lam ñana llega tan rápido...